













La memoria es el más anhelado tesoro con el que contamos, nos recrea el pasado, presente y vemos una pizca del futuro que nos entrega un abanico de instancias, versatilidad y movimientos.




Esta obra nos convoca una contradicción con este entorno hostil al cual nos vemos enfrentados. Es en su materialidad, de arcilla modelada, donde yace aquello que ya no se encuentra en la urbe, esa consistencia que se contrarresta con la ciudad y su producción en serie, con la imagen y sus infinitas copias. Bajo este proyecto “Dale color”, esta obra se posiciona desde aquello que surge de la misma tierra, lo esencial que es olvidado en la ciudad